Familia de Rosarito narra cómo fueron víctimas de robo con violencia

Por Erick Galván

Playas de Rosarito B.C.- Una residente de Cantamar, en Primo Tapia, hizo público el robo y violencia que registró con su familia, luego de que cuatro sujetos y una mujer entraron con armas a su propiedad para robar, amenazar y golpear a dos miembros de su familia, la noche del viernes 24 de septiembre pero hasta hoy decidió contar su historia.

La mujer narra que se levantó a las 2:30 de la mañana para darle jarabe para la tos a su nieta cuando escucho ruidos afuera de su vivienda, en la puerta había cuatro hombres y una mujer, armados con pistola, enmascarados y vestidos con color negro.

“Me asomé por que tocaban a mi puerta, donde se encontraban 4 sujetos del sexo masculino y una mujer, 4 de ellos armados con pistola, ¡enmascarados y con ropa negra! Me apuntaron con el arma a la cabeza y me amenazaron con dispararme, si no abría la puerta, a lo cual accedí”.

La victima suplicó que no le hicieran nada a sus hijos y nietos, pues los delincuentes le preguntaron cuántas personas estaban en la vivienda; sin embargo, sus súplicas fueron en vano, pues a la mujer la amenazaron directamente.

“¡Entraron a mi casa empujándome y todavía con el arma en mi cara, me preguntaron cuántas personas había en la casa a lo cual respondí que mis hijos y mis nietos que por favor no nos lastimaran y que se podían llevar todo! ¡Comenzaron a golpear las puertas de los cuartos de mis hijos, insultándome y haciéndome saber que si no cooperamos nos iban a lastimar! Grité para prevenir a mis hijos de que no hicieran nada para que no nos lastimaran y en eso mi yerno abrió la puerta pensando que no estaban dentro cuando vio que me apuntaban con la pistola y cerró la puerta para proteger a mi nieto y a mi hija que estaban dentro del cuarto con él”.

La hija de la denunciante alcanzó a llamar al número de emergencia para solicitar ayuda a las autoridades, mientras los delincuentes tumbaban la puerta, la cual estaba siendo detenida por el yerno de la mujer.

“Las personas comenzaron a tumbar la puerta a patadas para entrar mientras uno de los asaltantes se iba por el patio quebrando la ventana del cuarto de mi hija y apuntando con el arma a ellos que se encontraban ahí! Mi hija tuvo oportunidad de llamar al 911 para pedir auxilio mientras mi yerno detenía la puerta hasta que la tumbaron y entraron, golpeando a mi yerno con un bate de béisbol y a mi hija arrastrándola del cuarto con mi nieto en brazos para llevarlos al cuarto donde ya nos encontrábamos el resto de la familia junto con mi hijo Kevin, al cual también golpearon con el bat de béisbol… nos amarraron con cuerdas de plástico, mientras traían a mi yerno golpeado a dónde estábamos en el cuarto de mi hijo”.

Después de que las seis víctimas fueron encerradas dentro de una habitación,
fueron cuestionadas, sobre el tiempo que llevaban viviendo en dicha casa, hasta cuestionarles porque no se habían ido del lugar, para después advertirles que se tenían que ir, al yerno de la víctima lo arrastraron para golpearlo y advertirle que se fueran de lo contrario los matarían.

“Y entre todos los que estábamos ahí, escogieron a mi yerno para llevarlo al closet arrastrando para seguirlo golpeando mientras uno de ellos nos amenazó con que lo iban a matar pues era la última advertencia, en uno de los asaltantes que daba las órdenes recibió una llamada a la cuál contestó: ¡no hay pedo, los municipales, los federales y los guardias están de nuestro lado! (Recalcando que ya habían mencionado que eran parte de la policía)”.

En cuanto escucharon la sirena de la patrulla los delincuentes escaparon por la puerta con acceso a la playa. La victima expresó que la policía entró tomó el reporte, pero tal reporte jamás llegó al Ministerio Público.

Robaron, celulares, identificaciones.

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