Robo de señales envuelve al béisbol de la gran carpa

Por Bernardo S. Cisneros Medina

 

Nuevamente el Béisbol  de las Grandes Ligas en Estados Unidos, se ve envuelto en la polémica y en el descrédito total, derivado del tan sonado escándalo del robo de señales que ya tuvo sus primeras consecuencias, como fue el caso del despido del manager de los Medias Rijas de Boston, Alex Cora, joven estratega que llevó a la novena bostoniana a ser campeones de la Gran Carpa entre finales de octubre y noviembre de 2018.

Cora de origen puertorriqueño, con un gran futuro como piloto,  tuvo la osadía de retar a los jerarcas del Béisbol de las Grandes Ligas, sin imaginar que en poco tiempo a raíz de varias y largas investigaciones, pagaría muy caro el infringir las reglas de juego con tal llevar a los Medias Rojas de Boston, a la obtención de un nuevo título Mundial.

Tras encontrar el Comisionado de las Ligas Mayores del Béisbol, Rob Manfred, que Alex Cora estaba directamente implicado en el bochornoso robo de señales, que el boricua, junto con su equipo de coolabores realizó en el 2017 mediante la revisión de videos, de inmediato el dueño de los patirojos, John Henry, a través de un comunicado de prensa confirmó que Alex Cora, estaba despedido de la organización y con el riesgo de no volver a dirigir nunca más un equipo de Béisbol en Grandes Ligas.

A Alex Coral, le acompañaron sus cómplices Tom Werner, Presidente de Medias Rojas de Boston, así como el Director General, Sam Kennedy, quienes aparte de quedarse sin trabajo, también cargarán con la mancha negra de incurrir en prácticas ilegales a fin de llevar hasta lo más alto de la cúspide a la citada novena. 

De acuerdo con las investigaciones realizadas en la Gran Carpa, Alex Cora, comenzó a robarse las señales del equipo contrario, cuando era coach de banca de los Astros de Houston, que resultaron campeones mundiales en 2017, que dicho sea de paso los Astros, el lunes seis de enero también fueron sancionados por la resolución que emitió el Comisionado de la MLB, Rob Manfred, al comprobarse que el equipo texano tenía mucho que ver el escándalo, por tal motivo Aj Hinch, manager de los Astros, y Jeff Luhnow, Gerente General de ese equipo, fueron suspendidos un año o sea todo el 2020 por su participación en la trampa, al tiempo que además quedaron destituidos de sus respectivos cargos por órdenes del alto mando de la escuadra naranja. 

Tal vez el robo de señales en el llamado Rey de los Deportes en la Unión Americana o en México, no sea nada nuevo, sin embargo al Comisionado Rob Manfred, no le gustó la forma, ni manera de como Alex Cora, desde la banca de los Astros de Houston,  les robaba las señales de la novena contraria, utilizando para ello el avance de la tecnología como fue en este caso la revisión minuciosa y paciente de videos de los juegos que sostenían los Astros de Houston, tanto como locales como visitantes. 

Los escándalos en el Béisbol de las Ligas Mayores, no son nada nuevos, recordemos que durante una década, el uso de esteroides anabólicos entre grandes bateadores y lanzadores estuvo a la orden del día como fueron los casos de Barry Bonds, José Canseco, Mark McGwire, Rafael Palmeiro, Juan Igor González, Samy Sosa, lo mismo que los ex –lanzadores Roger Clemens y Andy Pettite, entre otras figuras. 

De acuerdo con el ex –senador estadounidense, George Mitchell, quien en marzo de 2006, fue contratado por el Comisionado de las Grandes Ligas, Bud Selig, reconoció que en 10 años el consumo de drogas por jugadores famosos se extendió en virtud de que al consumir esteroides obtenían más rendimiento muscular.  

La Conade, no hace malos quesos:

Y ya que hablamos de robos y de trampas, otras vez la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), que encabeza al ex –atleta y medallista de plata en los 400 metros planos en los Juego Olímpicos de Grecia 2004, Ana Gabriela Güevara Espinoza, está envuelta en el escándalo por el mal uso del presupuesto asignado a la citada dependencia federal, así como el inflar costos en la contratación de servicios sin licitar y por el desvió de recursos que motivaron la intervención de la Secretaría de la Función Pública que depende del Poder Ejecutivo Federal, que encabeza Andrés Manuel López Obrador, quien hasta ahora se ha hecho de la vista gorda. 

Desvió de recursos dentro de la Conade, que provocó que la autoridad competente abriera varias investigaciones para determinar hasta donde Güevara Espinoza es responsable, so pena que los  presidentes de las federaciones mexicanas de las diversas disciplinas deportivas se quejan que la ex –atleta no les quiere soltar ni un peso partido por la mitad, sin importar que este año México acudirá a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Más no perdamos de vista que quienes encabezan las federaciones mexicanas de las distintas disciplinas deportivas, han recibido grandes cantidades de dinero público sin rendir cuentas claras, mucho menos transparentes en torno a en qué se gastan el presupuesto que les asigna la Conade, cobijados en la “autonomía” que esos presidentes tienen, al tal grado que esos “presidentes de federaciones” valga la redundancia, se han convertido en unos verdaderos vividores, en unos parásitos del deporte que únicamente explotan a los entrenadores y a los deportistas que tienen afiliados, que resultan ser en este caso los más perjudicados al no contar con el apoyo económico que requerirán para acudir a la máxima justa deportiva veraniega a la Tierra del Sol Naciente en representación de nuestro país. 

 

El autor de  esta columna es Licenciado en Derecho, egresado de la Universidad de Tijuana CUT, Campus Altamira, es catedrático en la citada Universidad, ejerce el periodismo desde hace 35 años y es Director del portal de internet www.ensaladadeportivabaja.net 

 

 

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